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AUTOBIOGRAFÍAS

HOMBRE DEL FORHTEDON

HOMBRE DEL FORHTEDON

nombre: Ralph Mathew Dhorke

estado civil: viudo

edad: 66

auto: carruaje

nacionalidad: forajido

profesión: filósofo y sabio dudoso

helados: no le gustan

*no le gusta escribir formularios ni hacer trámites a la mañana

documentos: los tiene en la casa

domicilio: ayer se acordaba

humor: no tiene (se preguna si cuenta el grano de pus que le salió en el traste)

¿qué se llevaría a una isla desierta?: un barco, un arma, provisiones

**este cuestionario salió publicado el 14 de enero de 1986 en el querido El diario de literatura que se editaba mensualmente en la ciudad Sevilla (nº454 pág. 12), Editorial Literaria.

FELIZ ANIVERSARIO PARA NOSOTROS... YA QUE NADIE SE ACORDÓ...

FELIZ ANIVERSARIO PARA NOSOTROS... YA QUE NADIE SE ACORDÓ... Como nadie se acordó de Forhtedon, (ni siquiera nosotros), acá les traemos una tortita para que a su salud, coman y tomen unos tragos o un chocolate o un tecito, no sé. Pueden cortarse ustedes mismos,agarren el pedazo que quieran... SALUTE Y QUE LO QUE VENGA... QUE VENGA NOMÁS, QUE ACÁ LO ESPERAMOS

Algunos de nuestros hombres del forhtedon

Algunos de nuestros hombres del forhtedon

La amistad es un remedio muy barato y vital para que el dolor que nos da el mundo y nuestra idiotez o nuestra maldad... otras pociones son amargas y caras, y requieren pactos con diversos y demasiado crueles entes... la práctica de la amistad es ardua y conlleva sacrificios como muchas cosas en esta vida... ser poetas y narradores es nuestra misión, hacer literatura, ese momento de soledad ante nuestro rostro descarnado y un papel en blanco, pero también ser amigos para nosotros es hacer un poco más por la literatura ya que en medio nuestro se van mil argumentos e imágenes preciosas, mariposas de nocturnos colores que por aquí sólo se ven...

Biografía de Esteban por Esteban

Biografía de Esteban por Esteban    Soy Matías Rafael Esteban, nací en una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires, Nueve de Julio, en su hospital público, el dieciséis de febrero de mil novecientos setenta y seis. Los primeros meses vivimos, mis padres y yo en un puesto en un campo cerca de El Tejar, a unos kilómetros de aquella ciudad, mi padre era tambero. Al año fuimos a vivir a mi pueblo, a mi patria: Doce de Octubre. Aún sueño con sus rincones, y con sus plantas. Fui feliz e infeliz irreprochablemente. Sobre esas calles arenosas me sucedió un hecho fundamental: yo tenía seis años y frente a mi casa se inauguró la biblioteca popular, cuando se reciclaron unas piezas de la vieja estación de ferrocarril. Y en ese lugar se funda mi literatura: enciclopedias baratas, los hermanos Grimm, Salgari, Ben Hur (el primer libro que finalicé, con inmensa felicidad), revistas, Dumas, bestseller coloridos, diccionarios, fábulas. Y a la par mi madre me cantaba canciones que hoy recuerdo, y mis hermanos (Romina y Branko) me acompañaban en épicas historias con una legión de muñecos rotos que teníamos, donde ellos eran otros muñecos de mi imaginación… puedo decir que allí nace mi imaginación que hoy alimento poco… Y Pocho, mi viejo querido, (el de los oficios con “ero”: tambero, obrero, herrero, camionero), me contaba sus inquietudes metafísicas: la infinitud del universo, la existencia de dios, la esencia del ser… Y mi madre, Lilian me enseñaba la piedad y la fe cristianas, (que aún no puedo aprender, pero que admiro), y la paciencia, la infinita tranquilidad que puede dar el amor… Allá, en el Doce, pasé mi infancia, y gran parte de mi adolescencia, aunque a los doce años fui pupilo en la escuela técnica de la ciudad, y durante casi cuatro años viví sólo los fines de semana en Doce de Octubre, luego nos mudamos definitivamente al Nueve. Al terminar la secundaria seguí estudiando en La Plata: tres años Psicología, y luego el Profesorado en Letras, conocimiento vecino de mi pasión: la Literatura, el arte de leer y escribir… Diego Byrne (¿de Naón o de Los Toldos?) es mi amigo y me conoce desde la secundaria, y yo lo conozco, y sus palabras me ayudan, y ruego para ayudarlo si me necesita. Siempre quiero servir a mis hermanos, (quisiera estar siempre cerca de Romina y  Branko). Gustavo Peredo de Villa Elisa es mi amigo desde antes de que yo confíe en él, es puro, es noble, le agradezco que me honre con su fraternidad. Somos compadres de lucha… Me enamoré verdaderamente varias veces, y también muchas veces sufrí el odio, hoy, para siempre, amo a Paola de Comodoro, interminablemente. Fui un miserable canalla en diversas ocasiones, y sufrí a muchos canallas. Nada del otro mundo. Fui criado en el cristianismo, y no sé si creo en Dios o Jesús o el Santo Espíritu, o los dioses, simplemente porque no los sé, y no porque no haya tenido experiencias místicas o contactos con lo divino…. Mi humor es amargo, de viejo carcamán, a veces sucio, o absurdo, o inocente. Soy heredero de un sucio perro viejo de las afueras de Atenas: Diógenes, aunque sus pulgas y su roña sonriente nos hayan llegado sin su nombre. Otros amigos: Shakespeare, Patoruzú, Cervantes, Nippur, Nietzsche, Kafka, Maradona, Melville, Poe, Pessoa, Macedonio, El exorcista, Borges, Arlt, San Lorenzo, el Chavo, Heracles, Marlboro, Hulk… No puedo contra mi vida, yo soy ella. Estoy hecho de mil y un millar de momentos, hoy creo que estos pocos (que son los que entran acá) son los que me definen.

 

Biografía de Peredo según Peredo

Biografía de Peredo según Peredo Nací en San Justo el dieciséis de enero de mil novecientos setenta y ocho. Hasta los seis años residí en Casanova; luego fui a vivir a, junto a mi hermana y mi madre, a la ciudad de La Plata. Me mudé varias veces conociendo distintos barrios de los cuales no conservé ni un amigo: creo que las personas son nocivas a las personas y aún más los amigos. Si uno debe, por necesidad o mimesis, hacerse de amigos, que estos sean escasos, uno a lo sumo, o en el mejor de los casos imaginario. Actualmente vivo en Villa Elisa en una hermosa casita que mi padre acaba de pintar: verde manzana la cocina, gris el piso y blancas el resto de las paredes. Las noches en Villa Elisa son más amplias que en La Plata, la soledad también es menos pequeña. La literatura que adoro es toda aquella que leo, aunque es cierto que Fausto me tiene el alma embelesada, pero quienes han conquistado mi corazón son Baudelaire, Leopardi, Borges, Ovidio y, en mi memoria un dante, un hugo, un tolstoi. Mis películas favoritas son El club de la pelea, Belleza Americana, Bingo Bongo, Tiburón (pero la primera, las otras no), la trilogía Matrix, Lilo y Stich, Rocky, las de Van Damme y Vanilla Sky. Si, amo Holliwood. Lo que sí detesto son las arañas y amo las tortugas, pero las de tierra. Tuve varios dolores de cabeza en el amor, pero nada que unas cuantas borracheras y unas pocas noches de insomnio no hayan sabido curar. Me enamoro de las mujeres pero aún más me enamoro de sus sombras: pues estas no gritan, no se quejan, no te perturban. Tengo tres sobrinos a los que amo, pero procuro no acercármeles demasiado para que vayan acostumbrándose a no tenerme. Mi alma quiere que solo de ella me ocupe y la muy narcisa se duerme cuando visito a alguien que aprecio. Tuve varias mascotas, las que más quise fueron: Cocó (un hermoso perrito que murió porque sí), Kevin (otro perrito), Ova (otro perrito, muerto, como el anterior) y el inigualable Rimbaud (un conejo enano de orejas caídas que murió una noche). Leandro (Facha), Hernán, Raúl , Pochi y Matías: ellos saben quienes son. La familia Álvarez: en su casa me atendieron como lo que jamás seré: una buena persona. Los ÁLVAREZ, la angelical y única Natalia, el dulce Seba, la inteligente Caro, la eterna soñadora Lore, el bebe Nico, la cariñosa Mirian y la bebita Celeste, la rebelde inocencia de Romina, la niñez tierna de Lucia y las charlas inacabables de ese hombre tan justo Juan. El vino dentro de la botella, la mesa servida para muchos, incluso para mí, los cumpleaños numerosos: esa casa, ubicada en Los Hornos, un cielo es para los condenados. No me gusta demasiado la carne, prefiero las ensaladas y las pastas. Mi comida preferida es el mondongo. Odio el hígado. Estoy terminando la carrera de Letras y estoy en el primer año de Historia. Mi sueño es ser un buen poeta y ser profesor. Seguir siendo un estúpido cuya virtud es reconocerse estúpido, lo cual me hace menos estúpido que el resto de los estúpidos (lectores, compañeros, transeúntes, vivos y muertos); seguir llenando el mundo con versos, alguno habrá que disguste y seguir renegando del trabajo: que hace de cada hombre un Sísifo. Sin más, un beso a la mujer que amo: Romina L.  Que sigan bien. Y no olviden que no es necesario morirse para respirar el sabroso aire del infierno, mis buenos cristianos. Sin ningún tipo de consideración doy por concluida esta biografía.