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revistaforhtedon

El hijo...

Un niño deforme ve jugar a otros niños

y a ellos se acerca y pide jugar a su vez,

éstos ríen y señalan la rugosidad de su piel

y uno grita “¡es gracioso y feo cual cochino!”.

Otro tomó una piedra dándole en el rostro,

tambaleó y tropezó con un enorme perro

éste lo mordió arrancándole un dedo

y los niños rieron con un estruendo de oso.

En la arena, cerca de los juegos de la plaza,

tomando su mano el niño llora y vomita

y esta nueva comedia despertó nuevas risas.

Como un teatro, oscureció el cielo de nada;

y Lucifer gritó “Oh hijo, pequeño amor, entra a casa de prisa!”

y el cielo encendió sus luces y ya no se oyeron risas.

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